Editorial: Planeta
Nº Páginas: 352 (bolsillo)
Género: New adult
Valoración: 10
Sinopsis: Leah esta rota. Leah ya no pinta. Leah es un espejismo desde el accidente que se llevó a sus padres.
Axel es el mejor amigo de su hermano mayor y, cuando accede a acogerla en su casa durante unos meses, quiere ayudarla a encontrar y unir los pedazos de la chica llena de color que un dia fue. Pero no sabe que ella siempre ha estado enamorada de él, ni que toda su vida está a punto de cambiar.
Porque ella está prohibida, pero le despierta la piel.
Porque es el mar, noches estrelladas y vinilos de los Beatles.
Porque a veces basta un "deja que ocurra" para tenerlo todo.
Opinión: Este es el primer libro no autoconclusivo de Alice Kellen que leo. Tenía miedo porque de primeras suele costarme un poco conectar con la historia, pero en este caso no ha sido así. De nuevo me ha sorprendido la delicadeza que tiene la autora para escribir.
Kellen lo hace de nuevo y consigue hacer un hueco en tu corazón a unos personajes que parecen tan reales que piensas que cualquier día te los encontrarás en mitad de la calle. En esta ocasión nos encontramos ante una protagonista que se ha perdido en sus pensamientos tras la muerte de sus padres y a un amigo de la familia que termina teniendo que cuidar de ella durante todo un año.
La historia va despacio y deprisa al mismo tiempo, como cada libro que he leído de la autora. Os preguntaréis porque me contradigo. Pues, en mi opinión, siempre hay un personaje adelantado a lo que ocurre, en este caso Axel. Y, aunque va despacio, ocurren tantas cosas que no sabes que esperar de la segunda parte. Por tercera vez (tercer libro leído de Kellen) hay un hilo conductor en la historia, esta vez la pintura, o el arte, ya que la música de los Beattles también es parte de este hilo conductor, punto todavía mas a favor de que este sea mi libro favorito de la autora.
Algo que me gustaría destacar es la forma en la que la autora trata los sentimientos de los personajes como el duelo tras la pérdida, cada personaje reacciona de una manera distinta ante ello pero acaba teniendo un trasfondo mucho mayor y llevando a una reflexión que te hace cuestionar muchas cosas de tu vida.
Es una lectura ligera que en un par de días puedes terminar, no solo por lo que engancha, también por lo cortos que son los capítulos, que en verano como que apetece mas leer un libro así. Hablando del verano, es el mejor momento para leer Todo lo que nunca fuimos porque tiene una muy buena ambientación, aunque aviso: puede dar envidia.
No quiero hacer spoiler, pero el final ha sido el toque de dureza que necesitaba la historia para poder continuar, aun así no voy a negar que dolió mucho.
Hay puntos finales que se sienten en la piel


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