Editorial: Nocturna
Nº Páginas: 524
Género: Distopía
Valoración: 10
Sinopsis: Antes, las personas morían por causas naturales. Existían asesinos invisibles llamados enfermedades, el envejecimiento era irreversible y se producían accidentes de los que no se podían regresar.
Ahora, todo eso ha quedado atrás y solo perdura una verdad muy simple: la gente tiene que morir.
Y esa es la tarea de los segadores. Porque en un futuro donde la humanidad controla la muerte, ¿quién decide cuándo y cómo sembrarla?
Citra y Rowan acaban de ser seleccionados como aprendices de segadores. ¿Su objetivo? Superar las pruebas de su mentor, sean las que sean. Aunque en el proceso renuncien a toro lo que les hace humanos.
Opinión: No se cuanto tiempo he esperado para leer este libro, en su día quise esperar a que saliera la trilogía completa y cuando el último libro salió resulta que se agotó este y no pude tenerlo. El momento finalmente llegó y puedo decir, sin temor a equivocarme, que este libro estaba hecho para mí y se ha convertido en uno de mis favoritos. No sabría por donde empezar, pero tengo que hacerlo.
El libro nos presenta un futuro que parece ser lejano a lo que hoy conocemos, pero que explota tu empatía de una manera inimaginable. En este futuro destacan dos cosas que uno no puede morir de manera natural y que quien controla el mundo es un ente virtual que, hoy en día ya conocemos. Pero, para que no haya sobrepoblación existe un trabajo, como cualquier otro, del que se encargan los llamados segadores para que no ocurra. Personalmente pensé que la historia sería mucho más sangrienta por lo que me ha sorprendido aún más.
Cada personaje consigue tener una personalidad propia y el autor nos muestra que hay personas fuertes que parecen débiles y viceversa, uno de mis favoritos es la Honorable Segadora Curie que con sus diarios de criba ha hecho que me replantee muchas cosas de mi vida y de la sociedad, como puede ser, nuestra forma de ver la muerte. Otros personajes me han caído un poco mal y, aún a veces, sentía pena por ellos.
Ahora bien, no supero esas menciones a grandes artistas o científicos que dan nombre a mis queridos segadores y mucho menos que varias de las escenas ocurran en la famosa casa diseñada por Lloyd, de verdad, no lo supero.
Siega es un libro que te sorprende, jamás me habría esperado nada de lo que pasaba ni siquiera como pasa a veces que lo que ocurre es aquello que pensaste una vez pero que supusiste que no podría ser, ni siquiera eso me ha pasado con este libro. Puedes encontrarte estos giros inesperados en cualquier parte del libro. Cada poco Neal Shusterman hace Pum! y te cambia todos los planes.
Y hablando del autor tiene una manera de escribir que me ha cautivado por completo, necesito leer más de él porque ve la vida de una manera diferente y es capaz de hacer que te cuestiones hasta la razón por la que bebes agua.
Necesito leer la segunda parte, y lo necesito YA porque no puedo más con ese FINAL que me ha dejado con la boca abierta y, si vosotros no habéis leído Siega necesitáis leerlo YA.
En el momento de lograr la inmortalidad, el paso del tiempo dejó de tener importancia.


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